Desde Groenlandia con amor,

” ¿Sabes porqué los esquimales tienen su propio beso? Porque al hacer tanto frío, se cubren con gorros, capuchas y demás prendas para que así queden muy pocos centímetros de piel al descubierto. Muchas veces también los labios quedan cubiertos bajo alguna tela, porque la saliva, al ponerse en contacto con aire tan frío, puede congelarse y que los labios queden sellados. 
La nariz sin embargo, no puede cubrirse, porque se necesita para respirar.
Es la única parte que queda al descubierto, por eso, para mostrar cariño y afecto, los esquimales juntan sus narices y se acarician suavemente, despacio, así…”
Puede que la razón cultural y sociológica que explica el beso esquimal no sea esta, pero en el momento bastaron estas palabras para convencerme de su utilidad y eficacia.
Pero pensándolo bien, ¿qué es un beso? ¿cuál es la razón que hace que lo deseemos tanto, que lo busquemos tanto?
Pensándolo en frío, tan sólo es el acto de presionar los labios contra la superficie de un objeto como expresión social de cariño. Nada más.
Pero lo mas importante del beso es lo que despierta en nuestro interior. La auténtica revolución sensorial que supone. Dicen que cuando se besa, nuestros 5 sentidos se ponen a trabajar para que ni un detalle quede perdido. El cuerpo se acelera y las emociones se agolpan. Entonces se despierta en nosotros un lado mucho mas animal, no porque sea menos racional o humano, si no porque por unos segundos o minutos, el exterior desaparece. Lo demás no existe. Sigues impulsos. Lo único que puede distraerte es el respirar.
En realidad, un beso puede significar el comienzo de algo o el final de una historia. En nuestra sociedad, nos saludamos con un beso, pero nos despedimos también con este gesto.
¿Qué se esconde entonces detrás de un beso? ¿un Hola o un Adiós?
A menudo, nos olvidamos de que los besos no son universales, que cada uno tiene una forma especial de abordarlos y de disfrutarlos.
Si no, basta acordarse de los esquimales y de la pequeña historia que os he mencionado más arriba. El beso se transforma en una caricia dónde los labios no están involucrados. Pero el sentimiento sigue siendo el mismo, es la ternura que desprende el gesto lo que me maravilla.
Porque igual que una llama puede encenderse con una simple chispa, a veces basta el roce, el mínimo contacto, para despertar pasiones dormidas.

M D’Abbadie

Anuncios

Que te vaya bonito, que te vaya bien

Exististe en mi memoria por un tiempo definido, demasiado largo para unos y corto para otros. Nuestra relación se basaba en una semana en la que disfrutamos de nosotros mismos y conectamos instantáneamente. Pero por razones que hasta ahora no había comprendido y que me parecían injustas, solo tuvimos derecho a una semana.
Nos empeñamos en seguir en contacto y en nutrir una relación que en cierto modo, quedó atrapada en el verano de 2011. 
Pero dos años son muchos, y muchas cosas pueden cambiar en dos años. No sólo son momentos decisivos en tu vida, si no también en el desarrollo de tu persona. Los eventos sucedidos en este periodo pueden marcar de distintas maneras tu visión de la vida y de tus amistades. 
Te formas como amiga, como estudiante, como amante y como simple persona.

El problema con la distancia no es tanto el no verse, el no tener a esa persona cerca, si no mas bien, que al estar separados, uno no ve como la otra persona cambia, como evoluciona y se desarrolla. 
Eso es algo que en pocos sitios te dicen. 
Que la gente cambia, es un hecho sabido por todos. 
Pero que la distancia no sea física, si no psicológica es algo que cuesta mas entender.
Los kilómetros pueden superarse, las diferencias no tanto.

La distancia ayuda a idealizar las personas que nos faltan y que viven en nuestra memoria. Porque muchas veces, nuestra memoria se vuelve selectiva. Y elegimos solo los buenos momentos, aquellos que te hacen sonreír.  
En algún momento però, la realidad se te impone y muchas veces, te chocas con una verdad que no imaginaste. Te das cuenta de que la persona que tenías en la cabeza ya no existe, que te enfrentas una versión de ella, pero no a la original.

Entonces hay que rendirse a la evidencia y simplemente entender que, el nuevo yo y el nuevo tu, no se llevan bien. 
Porque la decepción puede ser grande. 
No se si he cambiado yo o lo has hecho tu, pero mi Yo Presente te dice sinceramente que te vaya bonito, que te vaya bien.

M D’Abbadie.

Órdago a la vida

Solo vuela el que se atreve a hacerlo- Luis Sepúlveda

Y para ello, primero hay que tirarse al vacío. 

Volar es desplazarse a través de un espacio tridimensional, con movimientos verticales o relativos en cualquier sentido. 
En otras palabras, volar no es una cualidad que nosotros, seres humanos, poseemos. Nuestros instintos nos dicen que en situaciones extremas dónde la única salida sea planear, demos marcha atrás y busquemos otras alternativas que no supongan riesgo alguno.

La mitología nos deja una historia que debería servir de lección:
Dédalo era un inventor de Atenas, Ícaro su único hijo. Después de terminar un encargo para Minos, al que le construyó un laberinto para encerrar a un minotauro, Dédalo y su hijo se encontraron encerrados y sin salida. 
Para salir de áquel laberinto, Dédalo inventó unas alas, hechas de plumas y de cera.
Antes de salir Dédalo le advirtió a su hijo Ícaro que no volara demasiado alto porque si se acercaba al sol la cera se derretiría y tampoco demasiado bajo porque se le mojarían las alas y se harían demasiado pesadas para poder volar.
Empezaron el viaje y al principio Ícaro volaba al lado de su padre, pero después empezó a volar cada vez más alto y se acercó tanto al sol que se derritió la cera que sujetaba las plumas de sus alas, cayó al mar y se ahogó.

Dédalo se arriesgó y voló. La imprudencia le arrebató a su hijo. Pero de este mito se pueden tirar varias lecciones. Yo prefiero obviar las más lógicas e interpretarlo a mi manera. 
Lo más fácil sería pensar que no se puede pretender ser algo que no se es y no podemos volar porque simplemente somos seres de tierra y no de aire.

Pero mi punto no es ese, Dédalo lo intentó, y le podría haber salido bien de no ser por la imprudencia de su hijo. 
Si no te arriesgas, nunca serás capaz de saber cuales son tus limites ni de explorar cada posibilidad que te da la vida. 
El vacío puede dar miedo, realmente da pavor, ¿pero quien no ha tenido nunca miedo a caer? 

En el juego de la vida y del amor, todo vale y todo sirve, por ello, quien decide esperar y observar, quizás viva mas tiempo, pero no habrá vivido ni la mitad de cosas, ni habrá aprendido todo lo que la vida ofrece. 

M D’Abbadie– Consejo de una típica cobarde que desde hoy intentará arriesgar mas, amen –

Let’s Start Tomorrow Tonight

Hit the road, Jack.

Look back but do not regret
learn and follow your way.
Choose your friends wisely,
keep them close,
they’ll be your heart and soul at every step of the way.

Keep going because you deserve to
Appreciate what you have
you’ll live this moment just once in your life.
Don’t think too much,
but don’t stop thinking,
the first will mess with your head, but the second could lead you to the wrong direction.

Try loving and be loved,
remember “happiness is only real if shared”.
Shine as bright as you can,
don’t worry about the lights out there,
you decide when, where and how to live
because only you can make it real.

And let’s start tomorrow tonight.

M D’Abbadie

Buscando a Wally

A lo largo de mi vida, he oído muchas explicaciones y definiciones, más bien poco convincentes, de lo que es realmente el amor y de cómo se encuentra.
Me diréis, es de lo más típico que existe. Lo vemos en películas, en series de televisión, en canciones etc etc..
Sin embargo, creo que nada es del todo preciso y de ahí surgen confusiones que a mas de uno/a nos han mantenido alguna noche en vela. Estas tonterías que hacemos de vez en cuando.

Pues bien, hoy se me ha ocurrido algo, que en el momento me ha parecido brillante aunque ahora ya no tanto.

En realidad, se resume al juego que todos hemos adorado y odiado cuándo éramos pequeños: Buscando a Wally.
¿Quién no se ha pasado horas delante de una página, decidido a encontrar al hombrecillo de rojo y blanco? ¿A cuántos nos ha salvado de horas de aburrimiento en salas de espera, aviones y clases de Español?

Ahora piénsalo mas detenidamente: el juego consiste en encontrar entre la multitud a una persona. Simplemente encontrarla nos hace ganar la partida.
Sólo existe un Wally, aunque muchos se parecen e insisten en despistarnos, en el fondo Wallis sólo hay uno y es el único que nos hará felices, porque habremos ganado. Jugando perdemos tiempo, a veces mucho, porque en ocasiones nos empeñamos en buscar cuándo es casi imposible dar con el, pero nosotros no nos cansamos y seguimos buscando.

Nos equivocamos varias veces, pensamos haberlo encontrado mais en faite non, nos entristecemos por unos minutos hasta que decidimos reanudar la búsqueda sin perder tiempo. Porque impostores los habrá siempre, personajes que parecen ser Wally, que por un momento te convencen de que lo son, pero que con el tiempo terminan por desenmascararse.

Pero nada equivale a la satisfacción de encontrar al verdadero. Cuándo ya piensas que no lo vas a encontrar, porque hay demasiados muñequitos en la página y estas a punto de rendirte, vas y lo encuentras. Cuando menos te lo esperas dicen. Justo cuando mirabas para otro lado. Y te da una alegría increíble, porque no sólo lo has conseguido, si no que tienes en tu poder a Wally y eso, de momento nadie te lo puede arrebatar.

Para finalizar con esta locura que se me acaba de ocurrir, deciros que creo que también a veces, pasamos por delante de Wally sin verlo, sin prestar atención a él. Y no es hasta que lo encuentras que te dabas cuenta de que estaba ahí all along. A veces también, lo encuentras, pero no estas del todo seguro y sigues buscando, como para asegurarte de que realmente se trata de Wally.

En el fondo, siempre existirá Wally.
Esperemos que no se disfrace, se deje ver y en algún momento me susurre al oído de tu boca dame mas que se me agota.

M D’Abbadie.