This crazy thing called Love, Part 2: amitié





you will fall in love…
… with your friends.

Ellos serán la familia que tu escogiste y no la que te impusieron. Estarán contigo cuando mas lo necesites y menos te lo esperes. Podrás acudir a ellos cuando no te sientas suficiente o cuando tus fuerzas no basten para seguir adelante. Ellos te harán sentir menos vulnerable y mas protegida. Te ayudarán a encontrar tu camino cuando no visualices la salida y seguirán a tu lado cuando termine la partida. 
Los tendrás de todo tipo: amigos parecidos a ti, amigos opuestos a ti, amigos que no te esperabas encontrar y gente que te sorprenderá porque nunca pensaste poder conectar con ellos. Algunos, tardarán mas tiempo en sincerarse, otros lo harán desde el primer momento. Tendrás amigos con los que no tendrás necesidad de hablar para comunicarte, que gestos, miradas y sonidos varios bastarán para hacer que pase el mensaje. 
Luego conocerás a personas que en tiempo récord te quebrarán los esquemas, personas que aún estando lejos sabrán darte el mejor consejo. Porque te conocerán mejor de lo que te conoces tu a ti misma, porque hay cosas que desde dentro no se ven, pero desde fuera, para quien sabe ver, son evidentes.

Amigos que no tendrán miedo de decirte lo que nadie es capaz  de enumerar y con quienes te enfadarás al principio, pero luego admirarás y darás gracias por tenerlos contigo.

A veces, nuestras familias biológicas no son capaces de darnos el amor que necesitamos y por ello, nuestros amigos son tan importantes, porque cubren ese hueco que sin ellos quedaría vacío. 


“Il y a des gens formidables qu’on rencontre au mauvais moment. Et il y a des gens qui sont formidables parce qu’on les rencontre au bon moment”

#ntccamm #dereco #LFM


M.D’Abbadie

This crazy thing called Love, part 1: you will fall in love…




You will fall in love…
…with someone for one night and one night only.*


Será con alguien que no encaje con tus esquemas, que no se presente para quedarse. Quizás no le conozcas profundamente, ni hará falta hacer preguntas indiscretas. Su cometido será simple y conciso. Llegará cuando más lo necesites y se marchará al terminar su tarea a la mañana siguiente. 
No dará detalles, no será duradero. 
En un principio intentarás convencerte de que podría haber sido algo más, esperaras una llamada o un mensaje. Pero al mismo tiempo, tampoco tu buscarás volver a encontrarte en sus brazos. Luego, con el paso de las horas, te darás cuenta de que esta persona en concreto solo estaba destinada a formar parte de un capítulo de tu historia, que tan sólo podía ser el protagonista de un párrafo, de una página como máximo: pero nunca un capítulo completo. Y entonces, cuando lo entiendas, te darás cuenta que no pasa nada, que estas cosas pasan. Que no todo el mundo que pasa por nuestras vidas esta destinado a desenvolver un papel importante en ellas. Que unos vienen y otros van. 
Y aunque parezcan historias insignificantes, affaires casuales, lo irónico de todo es que nada mas lejos de la realidad, porque estas personas, sin darse cuenta, pueden estar ayudándote a hacer aquello que tu solo no tuviste el coraje de emprender. 
Cerrar un capítulo y empezar uno nuevo.
Por ello, gracias.


M.D’Abbadie


* Credits to Ryan O’Connell


hablemos de segundas partes..

En el refranero español encontramos refranes como “segundas partes nunca fueron buenas” ” no hay dos sin tres” y “a la tercera va la vencida”.
Lo que puesto junto seria: Segundas partes nunca fueron buenas, pero no hay dos sin tres y a la tercera va la vencida… 
Mi conclusión es que el tan respetado y utilizado refranero español se contradice a si mismo. Es decir, si a la tercera va la vencida entonces segundas partes no pueden no ser buenas porque para llegar al final ( es decir, a la tercera) hay que pasar por la segunda. Y al parecer, siempre habrá una tercera porque una segunda parte conlleva una tercera. 
No se si me seguis. 
Todo esto para decir, que las segundas partes no pueden ser tan malas como habitualmente se piensa.
Es mas, si se reflexiona bien, casi todas las épicas historias de amor que tanto nos gusta ver y memorizar en libros, películas y series, están plagadas de segundas oportunidades.
Mr.Darcy y Elizabeth Bennet, mi pareja por antonomasia, tuvieron su segunda oportunidad puesto que ella le rechazo la primera vez. ¡Lizzy Bennet no se puso a pensar si segundas partes fueron buenas al profesarle su amor al final del libro! 
Noah y Allie de El Diario de Noah, también sufren una separación y terminan juntos al final de la historia. Es decir, hubo segunda parte. Danny Suko y Sandy (Grease), Romeo y Julieta, Shrek y Fiona. En las series es todavía mas recurrente: Chuck y Blair, Serena y Dan, Derek y Meredith, Peyton y Lucas y así sigue la lista con muchos otros nombres.
Y last but not least, Jeux d’enfants, con Julien Janvier (Guillaume Canet) y Sophie Kowalsky (Marion Cotillard) adictos al drama y a la provocación, viven su romance a base de putadas (con perdón), trampas y engaños. Pero hasta ellos sucumben a las segundas partes.
Pero en la vida real, cuando alguien nos habla de una historia fallida y de cómo se están dando una segunda oportunidad, nuestra actitud siempre cambia. On se pose trop de questions. No podemos fingir que no nos da miedo, no podemos decir “oh, seguro que serán muy felices” porque dentro de nosotros, sabemos que cuando se ha hecho daño una vez, se puede volver a hacer daño fácilmente. Y ante todo, somos humanos y no queremos sufrir, ni que a nuestro alrededor se sufra. Por eso nos cuesta dar segundas oportunidades a ex-novios de amigas, a ex-amigos o a todo el que en su momento tuvo la elección de hacer el bien o hacer el mal, el amor o la guerra, y eligieron la segunda opción dejando algún órgano vital algo magullado.
No se si decir si a las segundas oportunidades, o no a la exposición a un dolor conocido. 
No se si vale la pena tropezar con la misma piedra dos veces, porque en realidad, no sabes si volverás a tropezar, porque ¿quién dice que siga siendo una piedra? 
Lo único que yo puedo afirmar ahora mismo es que en estas situaciones, hay que ser egoísta. Pensar en lo que a ti te conviene y te apetece, y que los demás se arreglen, porque después de una relación, las heridas te las curas tu y sólo tu. Y que, “nous ne sommes jamais aussi mal protégés contre la souffrance que lorsque nous aimons”

M.D’Abbadie