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Aquí os dejo las canciones que me han acompañado durante estas dos *asquerosas* semanas de estudio interminable.

Espero que os gusten tanto como a mi y que os acompañen en muchos viajes!

Porque todas las experiencias tienen banda sonora.

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M.D’Abbadie.

PD: Empezad por el final, que son mis últimos descubrimientos y “coups de coeur”. Atención especial a “Almost Home” de R!

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Revisemos circuitos.

Un día me dijeron que la maquinaria de un coche es algo delicado, preciso. Dónde todas las piezas trabajan juntas y son dependientes las unas de las otras. El motor de un coche, necesita cada una de esas piezas sin las que no podría seguir adelante. Son hasta los mas mínimos detalles, las piezas mas pequeñas las que consiguen que el coche siga avanzando.

No puedo evitar pensar que en las relaciones tambien existe esa vinculo de dependencia. Si alguna pieza de la maquinaria falla, puede que todo el sistema se eche a perder. Por eso hay que cuidar cada detalle, cada pieza pequeña. Para que no se produzca un corto circuito y el coche deje de andar. Para que pueda seguir haciendo kilómetros y kilométros y que nos lleve desde Madrid hasta Moscú.

A veces la maquinaria necesita una revisión, una puesta a punto. Las relaciones humanas tambien las necesitan. A veces hay que pararse y revisar todos los circuitos y todos los engranajes, para ver que es lo que esta dando problemas y asi solverlos.

Pero, si cuidas ese conjunto de piezas, te puede durar y durar, hasta que el desgaste sea evidente y el pobre coche deje de arrancar. Entonces, quizas sea el momento de renovar, que no significa sustituir.

M.D’Abbadie

Comprobado: estudiar es malo para la salud

Cada vez estoy mas convencida de la poca eficacia que tienen los temidos “Examenes Finales”. De verdad que no sólo son una época temida para los alumnos, si no también para los familiares y amigos que (por lo menos a mi) tienen que soportarnos. 

Lo he estado pensando, y he decidido que son malos para la salud tanto física como mental. 

En época de éxamenes, tu cuerpo sufre mucho debido a los cambios en tu día a día. Si. Pasas de dormir una media de 8 horas a dormir unas 4 por noche, debido al estrés pre-examen o simplemente a las noches en blanco para terminar el temario. Dormimos muy poco, la verdad. Además de eso, nuestra vida alimenticia también como que se descoloca. Algunos dejan de tener apetito, a causa de los nervios y otros, con un poco menos de suerte (como yo), calman sus estreses dándose caprichos y terminan lamentándolo horas más tarde. De momento llevamos resultados estupendos, ¿Verdad? Estrés, insomnio, kilos de mas (o de menos). 

Pero no sólo se queda ahi. Tu vida social desaparece. Si eres minimamente serio y estas minimamente concienciado por tus estudios, apartarás whatsapp por unas horas, dejarás de entrar en Facebook 10 veces al día y dejarás de salir todos los fines de semana. La vida estudiante es estupenda.

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Otro tema es la salud mental, que para mi es la más afectada en todo esto. Para empezar, tu cuarto, que ya de por sí no está demasiado ordenado, pero que nunca sobrepasa unos limites x de desorden, se descontrola. Se convierte en una marea de apuntes, libros y post its dónde intentar encontrar algo se convierte en toda una odisea a medida que pasan los días. Y bueno, mirarte al espejo queda terminantemente prohibido durante la época de exámenes. Porque no sé vosotros, pero yo no me quito el pijama o el pantalón de estar por casa en lo que dura el periodo de revisiones. Voy del pijama a mi pantalón cómodo (o chándal) y viceversa. Mi pelo empieza a sufrir por llevar moño todo el día y mis lentillas se van a quedar blandas de no usarlas. En definitiva, perdemos totalmente el sex-appeal. Por otro lado, en esta época del año, tendemos a revivir muchos momentos en nuestra cabeza, o a recrear otros tantos. Si, esos momentos de verano, dónde no había clase, ni apuntes ni nada que se le pareciera, ese momento en la playa o ese despertar tardío después de una noche agitada. Si, todos esos felices momentos son nuestro pan de cada día. De hecho yo creo que nos alimentamos de ellos, porque de las experiencias del día a día no es, a no ser que la emoción de conseguir terminar un tema sea lo que te motive y te de fuerza. Si el pasado no te resulta apetecible, entonces tendemos a proyectarnos en el futuro y empezamos a planear todo tipo de viajes, excursiones y planes que a día de hoy parecen maravillosos. De ahí la famosa frase que dice “cuándo acabemos exámenes…”, la realidad es que al final, de esas ideas geniales que tenemos durante exámenes, pocas son las que realmente se llevan a cabo, otras se quedan por el camino.

A todo esto hay que sumarle el que cuándo no estudias, sientes unos remordimientos y un sentimiento de culpa enorme por estar haciendo otra cosa, que hace que la idea de irse a tomar un café con un amigo para tomarse un descanso te parezca espantosa. Ya no sólo quiero que se acaben los exámenes para poder hacer lo que me de la gana sin remordimientos, si no también para salir y arreglarme un poco, mirarme al espejo y ver algo decente, por favor. 

Por otro lado, el tiempo parece deternerse cuándo uno está estudiando. No se sabe porqué razón espaciotemporal extraña las horas se hacen interminables y los días se hacen eternos. Menos cuándo llega el día del examen, entonces si no sabes hacer un ejercicio, el tiempo parece pasar del slow-motion al fast-forward porque no te da tiempo a nada. Cosas de la vida. 

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A todo esto para mí hay que añadirle el mal humor. Porque a nadie le gusta estar horas estudiando y eso nos hace estar ariscos y muchas veces bordes. No hay día que no nos quejemos por algo: exámenes, profesores, temario, injusticia, la guerra en el mundo… preguntadle a mi madre. 

Enfin, cosas que sufrimos los estudiantes. Yo ahora mismo lo veo todo muy negro, sigo rodeada de apuntes, llevo 1 semana y aún me quedan por delante 10 ricos días de Derecho Internacional y Teoría de Juegos. Ale, os dejo con los redbulles, los cafés a las 9 de la noche y demás técnicas de estudio. Mucha suerte a todos, y contad con que estos días son horribles, pero que pasan. Y cuándo acabe, ¡ay mami que bien lo vamos a pasar!

 

M.D’Abbadie.

 

Galicia cuando no llueve

 

Como algunos sabéis, estas Navidades estuve con mi familia en la Isla de la Toja, en Galicia. Tengo que decir que por mucho que me cueste admitirlo, es de los paisajes mas bonitos que he admirado últimamente (¡gracias a que un par de días, tuvimos la suerte de que saliera el sol!).

Aquí dejo algunas de las fotos que hice en el viaje, para que entendáis a que me refiero.

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Playa de la Lanzadala foto IMG_1111 IMG_1067(esta úlitma es simpelemente el recibimiento el primer día en el hotel, y ¡no pude evitar hacerle una foto!)   

Aprovechando que el tema es Galicia, os dejo uno de los poemas de Rosalía de Castro que más me gusta. El tema es clásico, el paso del tiempo, algo que a todos nos hace reflexionar una o dos veces por semana.

“Hora tras hora, día tras día,
Entre el cielo y la tierra que quedan
Eternos vigías,
Como torrente que se despeña
Pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
Después de marchita;
De las ondas que besan la playa
Y que una tras otra besándola expiran
Recoged los rumores, las quejas,
Y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,
Negros tormentos, dulces mentiras,
¡Ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
En dónde, alma mía?”

M.D’Abbadie

Consejo de amiga

“Se il passato chiama ancora, lascia che risponda la segreteria, tanto non ha nessuna novità da darti”

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Hoy me toca hablar de algo que nos es familiar a todos. Si, a todos. Empezaré explicando el contexto. Una amiga/o. Una historia de amor, o de sexo, según se tengan en cuenta puntos de vista. Una decepción y una fé ciega. Muchas lágrimas y muchas segundas partes. Demasiadas.

Todos hemos vivido alguna vez, esa situación en la que volvemos una y otra vez a una relación que dejó de aportarnos cosas positivas, para aportarnos solo negativas, hace mucho tiempo. Todos hemos conocido personas enganchadas a este tipo de relación y nadie nos hemos puesto a pensar en cuál es el mejor consejo que se le puede dar a una persona en esa situación. Miento, si lo hemos pensado, pero es tan difícil acertar, que a menudo nos montamos un discurso en la cabeza digno para la ocasión, pero en el momento de soltarlo, nos acobardamos y planteamos un escenario distinto. Esta amiga esta enamorada. Ha caído por una persona que no es la adecuada. Han tenido una historia, pero con distintos puntos de vista y al final, como siempre pasa, el que más da y entrega es el que menos recibe y el que peor lo pasa. Y tu amiga ha llorado, mucho. Entonces te dice un día, cuando se supone que ya la relación habia acabado, que el tío en cuestión (ese personaje tóxico del que tiene que huir pero al que sigue incorregiblemente atada), le ha mandado un mensaje, o le ha llamado. Y le propone un plan en el que se tienen que volver a ver. Entonces, la reacción natural es decirle: haz lo que quieras. disfruta aunque sea por un momento. total, solo será un día.

Si, lo entiendo, es la reacción natural que todas tendriamos porque sabemos que lo que ella realmente quiere es verle de nuevo, es estar con el. Pero entonces te quedas pensando. Es lo que quiere si, ¿pero realmente es lo que le conviene? Un día, una tarde con el, unas horas en las que quizás disfrute, ¿son suficientes para compensar el tiempo que se quedará analizando y pensando en el después? Creo que en estos casos, como amigas tenemos que contestar NO. No compensa, no a la larga. Porque el no va a cambiar, porque para él no significas lo mismo y no va a sufrir cuando dejéis de veros. Porque al final la que le dará mil vueltas a todo será tu amiga y no él. No merece la pena porque al final, no nos estamos haciendo ningún favor. Al tener sentimientos, no sabremos distinguir ni hacer la diferencia entre amor y placer. Y él si. He ahí el problema.

Repito, todas lo hemos hecho, yo la primera, hemos vuelto dónde pensamos nunca volver, y nos hemos divertido por unas horas. Pero después, ¡ay después! hemos caído en la sesión de preguntas sin respuesta y de quizases. Mi consejo hoy es hacer de todo una situación de pros y contras. Una balanza equilibrada. Estas cosas siempre acaban con numeros negativos. Si es así, si el beneficio no va a ser superior a la inversión. Si tiene un VAN negativo, entonces cualquier analista te dirá que no arriesgues. Ha veces hay que protegerse un poco mejor y para eso están los amigos. Asi que animo a que como amigos, cuándo veamos esta situación, intentemos no decir lo fácil y tirar por el lado dificil: decirle lo que no quiere escuchar.

M.D’Abbadie