Músicoterapia y otros Desastres

Tómate cinco minutos de tu tiempo y dedícamelos. Es una inversión de futuro. Créeme.
Siéntate en tu cama, mesa de estudio, suelo, cualquier sitio en el que te sientes cómoda y a tu gusto. Relájate. Intenta pensar en estos cinco minutos y nada más. Te prometo que descubrirás cosas que igual no se te habían pasado por el espíritu. Elige 6 canciones “qui te parlent”, que te sean cercanas. Pueden ser alegres, románticas, lo que sea. Pero tienen que inspirarte un mínimo. Elige bien que si no, no funciona.

Ahora, cierra los ojos, y dale al Play.
Una a una, escucha cada canción que has escogido cuidadosamente. Y hazte una única pregunta:

“¿En quién pienso?”

No te preguntes ni el ¿Qué? ni el ¿Cómo? ni el ¿Cuándo? Eso da igual.
Solo el ¿Quién?

Aquí te va mi lista:
– Place de la République, Coeur de Pirate.

– París, La Oreja de Van Gogh.

– Can’t Get Away, Rodriguez.

– Lies, Marina and The Diamonds

– Stolen Dance, Milky Chance (FlicFlac Edit)

– Coups et Blessures, BB Brunes

Como podéis observar, no se trata de escoger canciones románticas o con letra profunda (aunque Lies y Place de la République son sublimes), se trata de escoger las canciones que te muevan algo por dentro. Ya sea tristeza, alegría, pasión, lo que sea, y sobre todo, que te venga un nombre a la cabeza en cada trozo.
Ahora que ya has hecho este pequeño experimento, llega la parte complicada.
Mis resultados son los siguientes: 1)x  2)x  3)y  4)x  5)y  6)y

(siendo X e Y personas cercanas a mí, cuyos nombres no voy a desvelar)

Ahora tu turno. Piensa en qué nombres han pasado por tu cabeza y en qué momento. Si sólo has pensada en una sola persona, debo de decirte Bravo. O bien estás muy jodida/o, o bien has encontrado a tu alma gemela. Si te han salido varios nombres como a mí, piensa en qué te dicen esas canciones, cuál es el mensaje que te hacen llegar. Y ahí, es cuando lo entiendes todo.

Pensar en X con París de LODVG no es lo mismo que pensar en Y con Coups et Blessures. Y pensar en X con la Place de la République no se compara a pensar en Y con Stolen Dance.

Haced la prueba.

Yo descubrí que la persona que me espera en París, no es la misma que me deja tonta en tardes calurosas de verano.

m.d’abbadie

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13 cosas que mi Yo adolescente debería saber

“Things I would tell to my younger self” es un tag muy popular últimamente en Youtube, y a mi me ha parecido una idea brillante. Por que sé que no soy la única que al ver fotos (y peor, comentarios) de nuestra época dorada, me llevo las manos a la cabeza y me pregunto una y otra vez como me dejaban salir a la calle con esas pintas y con tanta tontería encima. Es una época de descubrimiento de uno mismo y de los demás. Descubres tanto la injusticia del mundo, como la de tus padres y poco a poco entiendes el orden de las cosas. Es de los mejores momentos para enamorarte y para hacer todo lo que después te dará vergüenza incluso mencionar.

Bien, he aquí las 13 cosas (más bien consejos) que le diría a mi Yo adolescente:

1- Va a ser una época llena de contrastes. Te cambiará el cuerpo poco a poco o de repente (depende, de qué depende). Y el humor. Te reirás por las cosas más tontas y llorarás por los detalles más insignificantes. Tus ataques de histeria (o los de tus amigas) podrán llegar a ser muy feos, pero tranquila, no durarán demasiado.

2- Te lo digo ya para que luego no sufras. Tu piel. Tu piel. Ay, la guerra que te va a dar tu piel. Probarás las cremas más caras, esas que las tienes que poner en la nevera, también las que te vienen del Mar Muerto y las que venden en HyM. Lo probarás todo. Y aún así, siento decirte, que poco resultará. Porque la verdad es, que durante una época de tu vida, odiarás tu piel y sus (muchas) imperfecciones.

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3- Hablando de pieles, en la adolescencia empezarás a descubrir lo injusto que es el mundo. Porque sí, el 95% de la gente sufrirá de acné, pero es que un 5% no lo hará! Y la inercia dice que siempre te tocará alguien así en tu grupo de amigas o conocidos. Y la odiarás, instintivamente lo harás. Créeme.

4- Algo que no falla en nuestras vidas adolescentes son los amores platónicos. Esos que son imposibles y por los que gastamos horas y horas de sueño. Algunas amigas tuyas tendrán más facilidad que otras para encontrar amores platónicos, pero llegará una época en la que todas tendréis alguno y entonces el pasatiempo del momento será escribirle un “hola, que tal?” para que él te responda “bien” y ahí se acabe la conversación (si es que alguna vez la empezáis). Pero tranquila, todo llega.

5- No te fíes de los consejos de la Cosmo. De verdad. Casi mejor si decides no leer ese tipo de revistas. La mitad o más de las historias que se publican son mentira y las que tienen alguna base verídica están adornadas para que te las creas más fácilmente. Igual que las historias en las series y en las películas son difíciles de creer, las de la Cosmo es que son imposibles.

6- Un paseo para recordar, El diario de Noah, Chicas Malas, Postdada: te quiero, A 3 metros sobre el cielo, Dear John etc… Son películas monísimas y estupendas pero que poco te dicen de lo que te espera en la realidad. No busques al chico malo que se vuelve bueno, ni esperes que tu novio de verano te construya una casa. Lo digo por tu bien, que luego nos montamos nuestra propia película en la cabeza y vienen los llantos.

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7- La adolescencia también es el momento en el que pruebas diferentes sustancias. Entre ellas, la más conocida: el alcohol. Tus peores pedos te los cogerás en esta época. No sé todavía si porque aún no controlas bien tu resistencia o porque simplemente tienes una tontería en el cuerpo que no puedes con ella. Pero vamos, ten en cuenta que a más de una le ayudarás a meterse en un taxi rumbo su casa. (Y sufrirás los peores dolores de cabeza)

8- Conocerás a mucha gente, y te quedarás con los mejores. Durante esta época tenemos tendencia a considerar a todo el mundo como “mejores amigos”. Si en el proceso algunos se quedan por el camino, no te alteres, los que te acompañen hasta el final son los que realmente merecen la pena.

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9- No tengas prisa por maquillarte y sobre todo, no te pongas 15 cm de tacón para ir a una discoteca por primera vez (ni por segunda, la verdad). Muchas noches las pasarás haciendo colas interminables donde los empujones están a la orden del día (amén de que a estas edades, muchos niños aún no han dado el estirón y te aseguro que con tacones, a más de uno le pasarás de una cabeza. mala estrategia). De verdad que los tacones tampoco son tan importantes. Te darás cuenta más tarde que cuanto más pronto empiezas, más pronto terminas quitándotelos. Yo empecé a los 16 y ahora con 19 rara es la vez que salgo con tacones.

10- Para seguir en la línea de lo estético, te voy a decir un par de cosas que espero te ayuden bastante. Lo primero, la raya al lado no le queda bien a todo el mundo. Sé que en 2006 se pondrá muy de moda, pero de verdad, que no es para todo el mundo. Igual que los pantalones de pata de elefante. Humm. Esto también, grave error. Pasarás por muchas épocas estilísticas: pata de elefante, luego pitillo extremo, luego look “skater”, luego más alternativo… En fin, tú prueba con todo si quieres, pero que sepas que mejor es mirarse a un espejo que mirar como le queda a la de al lado.

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11- Tus padres. Los odiarás. Mucho. No te dejarán salir hasta tarde, te pondrán pegas, te pedirán que les llames a todas horas. Oirás una y mil veces “dame el teléfono de la madre de X, para que me diga si realmente vas a dormir en su casa”. Paciencia, mucha paciencia. Si pasas esa época más o menos decentemente, entonces enhorabuena, porque lo peor ya ha pasado!

12- Disfruta mucho. No empieces a preocuparte por tu cuerpo ni por lo que piensan los demás demasiado pronto. Porque luego no podrás dejar de hacerlo en mucho tiempo. Disfruta hasta donde puedas de tu libertad “social” y no te obsesiones con tu cuerpo. Una vez que entras en ese círculo es muy difícil salir y lo mejor que puedes hacer es ganar confianza en ti misma.

13- No tengas demasiada prisa por crecer. Guarda un poco del niño que llevas dentro. Te aseguro que la vida es más divertida con un Peter Pan al lado.

Ah, y los mejores planes son aquellos que constan de tus amigas, música bien alta, unos buenos pulmones y La Oreja De Van Gogh.

m.d’abbadie

NB: Todo esto tomadlo con humor y segundo grado. Es una caricatura dónde me río de mi misma.

La historia de Amor más antigua del mundo.

Por las noches desde mi ventana, puedo ver entre rascacielos y árboles, una figura esférica blanca que ronda mi casa noche tras noche sin preocuparse de ser vista y sin esconderse.
Se llama Catalina y viene cada atardecer religiosamente para hacerme compañía. La verdad es que me gusta que esté por ahí, porque creo (ilusamente) que me cuida, desde ahí arriba, pero a la vez no hace preguntas y no te impone sus reglas. Solo escucha a quien quiere hablar y ampara a quien necesita consuelo. A algunos les da miedo Catalina, a mi dejó de dármelo hace mucho tiempo, cuándo entendí que sólo te enfrentaba a tus propios miedos. Su vida es un misterio para mí. Tan sólo sé que vive de noche y duerme de día, y que nadie le acompaña en su travesía. Creo que está enamorada de Lorenzo, pero eso sólo son conjeturas mías.

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Lorenzo viene cuándo Catalina se va, sustituye su presencia y tiene por misión organizar nuestro día a día. Quizá por eso Catalina sea mi preferida, porque Lorenzo es él que lleva la batuta de la historia. Y a mi no me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Sin embargo, cuándo llega Lorenzo, no hay lugar a réplicas, sé que es la hora de activarse y emprender un nuevo día. Para muchos, les es más cercano éste último, porque es más cercano y menos misterioso, lo que siempre tranquiliza a los menos vivaces. Pero si os digo la verdad, Lorenzo está igual de mal que Catalina.

Porque cuándo uno va, el otro viene. Porque se cruzan cada mañana y cada atardecer, porque parece que se tocan pero nunca llegan a hacerlo. Porque viven en lo imposible.

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¿Alguna vez os habéis preguntado como sería ver todos los días a esa persona que te cambia la vida y no poder tocarla? No poder saludarla, ni con la mano, ni con un simple “hola”, ni con una mirada. Un amor imposible es el que les une, y ellos lo saben. Como Romeo y Julieta, Helena y Paris, Lorenzo y Catalina viven el Amor por excelencia, ese que es correspondido pero impracticable, ese por el que sufres sin querer y sonríes por amar.

A Lorenzo y Catalina les pasa eso, estoy convencida. Desde hace mucho más tiempo del que podemos recordar, antes del tiempo que nos describen nuestros libros de historia. Y creo, sinceramente, que es la historia de amor más bonita jamás contada.

Propongo que cada vez que parezca que una situación amorosa nos resulte imposible de sobrellevar y de soportar, pensemos en Lorenzo y Catalina, que aguantan el tipo día y noche, y nos muestran su mejor cara siempre que pueden. Yo voy a aprender.

m.d’abbadie