Hablemos de Timing y de Geografía

Hablemos de Timing y de Geografía.

Últimamente se me presentan más y más casos de historias de amor fallidas por factores externos a la pareja, que no entienden del amor que se profesan y que en muchos casos son inevitables.
La verdad es que el camino del amor siempre ha estado lleno de piedras, se mire por dónde se mire, sin embargo, éstas van cambiando con el tiempo y con la evolución de la sociedad.

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Si hasta hace poco (y lamentablemente, aún de actualidad en algunos países), los matrimonios se concertaban entre familias de igual condición social, el amor encontraba límites en la clase social y en el dinero. El amor de Jack y Rose no era posible porque ella viajaba en primera clase y él en tercera. Una razón que quizás hoy en día no parezca de gran peso, pero que entonces decidía vidas y destinos.
Romeo y Julieta sufrieron un trágico final debido a disputas internas entre familias, entre caciques poderosos. No podían estar juntos porque sus familias, o en el caso de Helena y Paris, naciones, estaban en guerra.
En resumen, son numerosas las piedras que poco a poco han ido apareciendo y desapareciendo a lo largo del tiempo. Sin embargo, hoy en día, en la sociedad tal y como la conocemos, éstas piedras se han ido transformando y camuflando. Es muy raro el caso en el que una pareja se separa por culpa de los padres o de la condición social, y ya ni hablamos de guerra entre países (menos en excepciones contadas). Sin embargo (y exceptuándo la religión que sigue siendo una traba para muchos) han aparecido, muy a mi pesar, dos Señoras Piedras que nos están haciendo a muchos la vida imposible.
Se llaman Timing y Geografía, y normalmente van de la mano.

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Nuestra generación viaja tanto y tan constantemente, que en muchas ocasiones “cuando tu vas, yo vuelvo de aquí”. Es decir, es rara la relación que no tiene que pasar por una dura étapa de distancia o de espera. Muchas veces, resulta que te das cuenta de que “uy, pues si, la verdad es que me encanta” cuándo alguno de los dos se va de la ciudad. ¿Y entonces qué? ¿Hello Distance? Eso antes no pasaba, o al menos no tanto. Ahora toca ser prudentes con el timing, pongamos el siguiente caso práctico:
– A tiene ganas de conocer a alguien porque últimamente se encuentra sola. Pero A tiene que tener en cuenta que en menos de un año, partirá hacia Tierras Lejanas (Brasil, Australia o porqué no Paris) y que ademas, se pasará todo el verano fuera. Entonces tiene que sopesar si realmente le merece la pena estar menos de un año con una persona cuándo realmente no hay opción de futuro a largo plazo. Pero claro, si A decide no hacer nada, entonces matemáticamente tiene que hacerse a la idea de que no estará con nadie hasta que vuelva de Tierras Lejanas. No sé si me seguís.

La parte “positiva” es que hay gente que lo hace bien. Hay personas que pueden estar a distancia sin problema, pero aquí entran en juego piedras que pensamos haber dejado atrás el siglo pasado. Dinero y Familia.

Enfin, para mí, hay que intentar dejar atrás estas dos piedras. Porque Paris-Madrid, c’est faisable.

Para mí, quien pone una excusa para esa relación, es que realmente no quiere luchar por ella. Porque lo que nos queda es luchar y yo quiero creer que sigue habiendo esperanza.

“Allons nous gaver d’amour jusqu’à en crever”

m.d’abbadie.

 

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