Desde las calles de París…

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Hoy he salido a la calle después de dos días encerrada en casa. Hoy he decidido ir hasta la Place de la République a dejar un rastro de mi presencia, de mi apoyo, de mi rabia y de mi tristeza.

Las calles empiezan a tener actividad y vida normal.

Paris tiene que recuperarse de este golpe, y lo hará, con toda nuestra ayuda y nuestro apoyo.

El viernes por la noche tuve la “suerte” de estar en casa esperando una llamada para decidir los planes de esa noche. Otra vez, por “suerte” la llamada fue a las 22.05 de la noche y decidí, que estaba demasiado cansada para salir. Pero lo dudé. Porque es viernes por la noche, porque mis amigos de fuera estaban en Paris y porque el metro de République esta a escasos 10 min de mi casa.

Por eso me quedé en casa, por una llamada que afortunadamente llegó 10 min tarde.

Y entonces, cuando me decidí a ponerme el pijama, empezó la pesadilla. Nos enteramos de los tiroteos, de que no habían parado, de que habían cogido rehenes. Y empezó el pánico, las llamadas a todos los conocidos, a mejores amigos que se habían quedado sin batería y que no estaban localizables, llamadas a amigos de Madrid que estaban de visita y no se habían enterado de nada. Y cada vez que saltaba el contestador perdíamos un poquito más los nervios que aún nos quedaban.

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Al final han sido 132 muertos y 352 heridos.

Personas que se tomaban una cerveza en una terraza un viernes por la noche en République, como tantas otras veces hemos hecho mis amigos y yo desde que estamos aquí. Personas que iban a disfrutar de un concierto, como hice yo hace semana y media. Personas que simplemente, iban por la calle hacia algún lugar o alguna persona.

Y ahora es cuándo muchos me dirán: “¿y qué hay de las bombas en Beirut del jueves? ¿Y qué hay de los que viven eso diariamente en Siria? ¿Y Bagdad? ¡Hipocresía Occidental!”

Y si, lo admito, somos unos hipócritas, soy una hipócrita. Deberíamos preocuparnos y enrabiarnos de la misma forma para una situación como para la otra.

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Pero sabéis que os digo también, que en el día de hoy, me voy a permitir ser un poco hipócrita. Prometo informarme más a partir de mañana. Pero hoy, hoy tengo la “suerte” de andar hacia République a mostrar mi apoyo y no a llorar la ausencia de ningún ser querido.

Tengo suerte porque mis amigos se encontraban en el “buen sitio y en el buen momento” y que los que al contrario, se encontraron inmersos en el caos de los atentados, lograron salir ilesos. Y soy muy afortunada. Y lo sé.

Yo me vine a París de Erasmus sabiendo que desde los atentados de Enero, el país estaba entero en alerta pero aun así, en París se puede andar por la calle, con precauciones como en todas las grandes ciudades, pero sin ningún problema. No me fui a las ciudades más peligrosas del mundo, Caracas, Distrito Central o St Louis. No me fui a un país sumido en una Guerra Civil.

Me fui a Francia, nuestro país vecino. Por eso da tantísima rabia, porque se ha perdido el sentimiento de estar en seguridad. Porque quieren que nos de miedo ir a hacer la compra. Y ahora mismo, tenemos toque de queda.

#PrayforParis #ThoughtsforParis #PrayfortheWorld #PrayforBeirut etc etc

Mas que nada, #staystrongWorld porque lamentablemente, esto no se acaba aquí. Y tenemos que ser fuertes, para que no nos quiten lo que es nuestro, nuestra libertad, de salir a la calle, de bailar, de beber, de estudiar (…) de todas esas cosas que al parecer ellos llaman pecado. Fuertes para mantenernos unidos y que no nos lleve el miedo. Fuertes para que la rabia que sentimos, no nos ciegue y no nos lleve a una vez mas, hacer pagar a justos por pecadores. No todos los musulmanes son djihadistas y eso es algo que no se nos tiene que olvidar.

Again, estoy siendo hipócrita y lo asumo plenamente, pero cuándo 129 personas mueren, una a una, a menos de 10 minutos de tu casa, creo que me puedo permitir el lujo de serlo un día más.

m.d’abbadie